EL PROYECTO DE TU VIDA

December 14, 2009 by cabix  
Filed under El Blog de Alex

 

Cualquier asentamiento humano, por pequeño que sea, necesita disponer de un sistema de aprovisionamiento de agua que satisfaga sus necesidades vitales. La solución más elemental consiste en establecer el poblamiento en las proximidades de un río o manantial, desde donde se acarrea el agua a los puntos de consumo. Incluso cuando la población estaba a orillas de un río, la construcción de conducciones era la mejor forma de garantizar el suministro, en vez de extraer el agua del río que, aunque estuviera muy cerca, generalmente tenía un nivel más bajo que el poblado. En otras ocasiones se hacía el acueducto porque el agua era de mejor calidad que la del río. Para cubrir esta necesidad se emprenden obras de gran envergadura que puedan asegurar un suministro de agua.

2REYES 20:20 habla de la edificación de un sistema de acueducto liderado por el rey Ezequías. Debe ser importante para que la Biblia lo mencione. Cabe decir que fue proyecto de su vida: introducir las aguas a la ciudad; un gran logro de la ingeniería de la época y un tremendo simbolismo espiritual para nosotros.

El estanque es un receptor y almacenador de agua, y el acueducto sirve para establecer el destino de esa agua. Considerando lo anterior, recordé las palabras de Jesús cuando dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba… El que cree en mí, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir…” (Juan 7:37-39). Esto me hace pensar en la posibilidad de ser solamente “Estanques”- receptores y contenedores del Espíritu Santo (1Cor.6.19) - No debemos olvidar que el “Rey de Israel” quiere introducir las aguas a la ciudad y para ello debemos ser algo más que ”Estanques”; hemos de ser  “Acueductos”.

La iglesia debería tener un plan que logre “introducir el agua viva en su ciudad, en cada hogar”. Debe ser bien pensado, bien planificado, hecho en etapas. Lo anterior es todo un desafío claro está, asimismo es un reto aceptado por aquellos que se dan cuenta de lo importante que es saciar la sed espiritual de las personas de su ciudad. Tú y yo podemos ser ese acueducto, el canal de bendición que puede llevar el agua viva a su hogar: el evangelio de salvación.

Que el proyecto de tu vida sea “introducir el agua viva en tu ciudad”, ganar a tus vecinos y parientes para Cristo, ganar con el evangelio a todo el pasaje o cuadra donde vives, etc.

¿Eres un creyente “estanque” o “acueducto”? ¿Es ese el proyecto de tu vida?

EL PROYECTO DE TU VIDA

September 2, 2009 by cabix  
Filed under El Blog de Alex

1REYES 16:21-34. La razón por la que un padre y su hijo son tan parecidos, es por razones puramente genéticas. Incluso las enfermedades congénitas, las cuales se manifiestan desde el nacimiento, y son producida por un trastorno durante el desarrollo embrionario o durante el parto. Estoy seguro que has escuchado la frase “casate con un chico de ojos azules, mejorá la raza”. Esto no fue lo que sucedió a Omri y Acab, reyes en Israel.

Si notas, la idea “…Hizo peor que todos los que habían reinado antes que él” se repite en varias ocasiones (v.25; 30 y 33). No puedo pensar ahora en algo más triste para el pueblo de Dios, que no sea que una generación de malos líderes, dejen a otros peores que ellos: más idólatras, avaros, inmorales e insensibles a la voz de Dios.

Malos líderes engendran peores líderes (hay excepciones). Acab no fue otra cosa, sino el resultado de un ambiente de carnalidad, materialismo, embriaguez de poder, sensualidad y mundanalidad al punto de “parecerle poca cosa ser idólatra (v.31); es decir, no tenía remordimiento alguno por lo malo que hacía. Acab Escogió una falsa religión (Baal), a una perversa esposa (Jezabel) y aprobo, financió. organizó, dirigió, edificó el “Proyecto de su vida” que trajo sobre el y su familia maldición, restando importancia a las palabras de Josúe sobre Jericó (Jos.6:26) y lo pagó con la vida de sus dos hijos, que según parece, no le importaban (v.34).

El respaldo de un líder no se mide por el tamaño de los edificios, el número de sus miembros, el tiempo de su liderazgo-reinado, ni por las tierras conquistadas, o las conferencias a que es invitado, sino que se mide por su casa… por cómo gobierna su casa. Si medimos con esta regla a Omri, lo encontramos falto al ver la vida de su hijo Acab, pero ¿Y nosotros?. Mi preocupación es que mi generación deje otra “no mejor” hablo de ir de “mal en peor”. Hagamos todos los ajustes necesarios para ir “de mal en bien” para luego ir “de bien a mejor”. Líder: vuélvete a tu casa, gobierna bien tus asuntos, y deja una huella en la siguiente generación: haz de eso el proyecto de tu vida: se trata de instruir no de destruir a nuestros hijos.

“Ciertamente vengo en breve. Amén, sí, ven Señor Jesús” (Apo.22.20)