EL PROYECTO DE TU VIDA
September 2, 2009 by cabix
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1REYES 16:21-34. La razón por la que un padre y su hijo son tan parecidos, es por razones puramente genéticas. Incluso las enfermedades congénitas, las cuales se manifiestan desde el nacimiento, y son producida por un trastorno durante el desarrollo embrionario o durante el parto. Estoy seguro que has escuchado la frase “casate con un chico de ojos azules, mejorá la raza”. Esto no fue lo que sucedió a Omri y Acab, reyes en Israel.
Si notas, la idea “…Hizo peor que todos los que habían reinado antes que él” se repite en varias ocasiones (v.25; 30 y 33). No puedo pensar ahora en algo más triste para el pueblo de Dios, que no sea que una generación de malos líderes, dejen a otros peores que ellos: más idólatras, avaros, inmorales e insensibles a la voz de Dios.
Malos líderes engendran peores líderes (hay excepciones). Acab no fue otra cosa, sino el resultado de un ambiente de carnalidad, materialismo, embriaguez de poder, sensualidad y mundanalidad al punto de “parecerle poca cosa ser idólatra (v.31); es decir, no tenía remordimiento alguno por lo malo que hacía. Acab Escogió una falsa religión (Baal), a una perversa esposa (Jezabel) y aprobo, financió. organizó, dirigió, edificó el “Proyecto de su vida” que trajo sobre el y su familia maldición, restando importancia a las palabras de Josúe sobre Jericó (Jos.6:26) y lo pagó con la vida de sus dos hijos, que según parece, no le importaban (v.34).
El respaldo de un líder no se mide por el tamaño de los edificios, el número de sus miembros, el tiempo de su liderazgo-reinado, ni por las tierras conquistadas, o las conferencias a que es invitado, sino que se mide por su casa… por cómo gobierna su casa. Si medimos con esta regla a Omri, lo encontramos falto al ver la vida de su hijo Acab, pero ¿Y nosotros?. Mi preocupación es que mi generación deje otra “no mejor” hablo de ir de “mal en peor”. Hagamos todos los ajustes necesarios para ir “de mal en bien” para luego ir “de bien a mejor”. Líder: vuélvete a tu casa, gobierna bien tus asuntos, y deja una huella en la siguiente generación: haz de eso el proyecto de tu vida: se trata de instruir no de destruir a nuestros hijos.
“Ciertamente vengo en breve. Amén, sí, ven Señor Jesús” (Apo.22.20)







