TU APORTE A LA OBRA

August 14, 2009 by cabix  
Filed under El Blog de Alex

La Represa Hoover es una de las más grandes del mundo. Mide 726 pies de alto (232 m.) y 1244 pies de largo (379 m.). Tiene la reserva de agua más grande de los EE.UU., el Lago Mead. La construcción comenzó en 1931 y fue completada en 1936, dos años antes de lo previsto. Su costo fue muy alto, y no me refiero solo a dinero, sino tambien a las vidas de aquellos trabajadores que laboraban sin los requerimientos mínimos de seguridad que se conocen hoy en dia. Puedo imaginar el orgullo que puede sentir un abuelito, quien, indicando con su dedo índice, señala hacia la represa y dice a su nieto: “Yo aporté para construir esa obra”

No cabe duda que Salomón no solamente fue un gran gobernante, sino también un gran constructor. Ahora que el templo y la casa real han sido terminados, dar menteniemiento a la infraestructura y las operaciones del reino no serían tarea fácil, por lo que, hacer ciertos arreglos comerciales con su viejo amigo Hiram, fue una opción.

Luego de hablar de dinero, oro, madera, medidas, materiales de construcción, costos de operación, logística, etcétera, llegamos al versículo 23 donde menciona los elementos más indispensables de la obra: El recurso humano - MANO DE OBRA COMPROMETIDA CON LA CAUSA. Henry Ford dijo en una ocasión “Las herramientas y maquinarias dentro de cualquier empresa se deterioran y vuelven inservibles, mientras que las personas crecen, maduran, se desarrollan y adquieren experiencia”. El arrebatamiento de la iglesia me hace pensar que “partirá al cielo con Cristo lo que realmente importa en la obra: las personas que han recibido a Cristo”

Tanto en vr.22 y 23 se mencionan varios puestos que aportaron a la obra: oficiales, capitanes, constructores, criados, guerreros, comandantes y contructores en general. Cada uno de ellos sabía qué hacer, cómo hacerlo, en qué momento, donde estaban, hacia donde iban y a quien debían reportarse. Como he dicho a los alumnos de nuestro instituto bíblico: “Nadie es bueno en todo, pero todos somos buenos en algo”, y una vez lo descubrimos, estamos listos para aportar a la obra (Incluso podemos aporntar antes de descubrir nuestros talentos o habilidades naturales como nuestros dones espirituales).

Revisa la lista de vr.22-23 y medita en cuál de esos puestos podrías tú aportar: dando recurso económico como Hiram, velando en oración como lo hace un guerrero, tomando decisiones trascendentales para mantener la paz en tu jurisdicción (Tu casa) como un comandante o capitán, pasando ladrillos, labrando piedras de cantera (DIscipulado); saliendo a buscar las piedras (Evangelismo), supervisando que otros hagan su trabajo; en fin, hay muchas áreas donde puedes aportar.

Al final de nuestra vida, podremos desafiar a futuras generaciones, levantando nuestro dedo índice hacia una obra que Dios haya levantado con su poder y decir: “Yo aporté a esa obra”. No importa si fue un ladrillo, halando una carretilla o dibujando los planos, lo importante es que aportemos y no estemos al margen de lo que Dios ha concedido a su pueblo hacer.