AYUDA OPORTUNA
September 5, 2009 por cabix
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1REYES 17. Vivir en estos días no está siendo nada fácil: escasez de crecimiento econónimo, trabajo, de seguridad, de salud. Varias cosas se han venido abajo, la agricultura, la estabilidad económica, el bienestar familiar y entre las que más preocupan, se ha venido abajo la fe de algunos. Las cosas no están así por casualidad, hay algo o alguien que ha hecho lo malo ¿Los gobernantes como Acab? muy probable ¿Las esposas como Jezabel? también.
Elías, profeta de Dios, está viviendo “en la sequía de la tierra” y vemos claramente cómo ésta le afectó personalmente cuando “se secó el arroyo porque no había llovido sobre la tierra” (v.7). Como si fuera poco, existen personas que paradójicamente “les ha llovido sobre mojado”, me refiero a la mujer de Sarepta que quedó viuda, obviamente esa situación agudizó su pobreza al punto de caer en la desesperanza de “comer lo que tiene en ese momento para luego dejarse morir junto a su hijo” (v.12). Por si fuera poco, aún con el recuerdo fresco de la muerte de su esposo, su hijo cae enfermo de gravedad y ante la precaria situación, la desgracia toca de nuevo a la puerta: su hijo muere. (v.17). Lo anterior nos hace pensar que estamos abandonados a nuestra suerte y que la ayuda Divina nunca llega, que las oraciones nunca son contestadas, y la sequía ha llegado llegado a nuestro corazón, morimos de hambre y de sed espiritual.
Siempre obtendremos ayuda oportunamente… espera, siento que estás leyendo muy deprisa, creo necesario decirtelo de nuevo: Siempre obtendremos la ayuda oportuna. ¿Necesitas que sea más realista verdad? ok, lo que quise decir es ¡Siempre obtendremos la ayuda oportuna y vendrá de la manera en que menos estás esperando, en el momento que menos pensabas: en este capítulo la ayuda vino de cuervos (v.5-6), de una viuda pobre que apenas tiene para comer, pero que tiene la fe de que en su escasez, Dios hará que alcance la comida (v.10-16), o puede venir de un siervo de Dios sin dinero en los bolsillos, pero lleno de clamor su corazón (v.20-22). La sequía aún no termina, pero el capítulo tiene un final feliz: Hay comida en casa, un siervo de Dios que ayuda, y un hijo que más que ser sanado, es resucitado. La viuda comprobó la veracidad de la palabra de Dios (v.16; 24). Tú la comprobarás también, ten fe.
No importa que tan grave sea la sequía que estes pasando, cuánto hayas sufrido o estés sufriendo. Llevas tiempo pensando “dejarte morir” emocionalmente, espiritualmente, económicamente. No te desesperes, inhala la presencia de Dios y exhala tus preocupaciones en oración. La ayuda siempre viene en el momento oportuno. Dios sabe cuándo intervenir, y créeme, será en el momento oportuno. Por si acaso ya olvidaste lo que vengo diciendo, recuerda, Siempre obtendremos ayuda oportuna de parte de Dios.








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