ASEGURA TUS PUERTAS Juan 10:10
May 19, 2009 por cabix
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No quiero ni imaginar lo que sucedería si saliera de mi casa y por la premura del quehacer de la mañana dejara la puerta abierta. Tal descuido se vuelve la oportunidad de oro para que cualquier “amigo de lo ajeno” que solo pase por allí. Fácilmente mi casa se vuelve presa fácil del saqueo de todo lo que tengo. Son varias las personas que me han contado acerca de la triste experiencia de llegar a casa y encontrarla literalmente vacía. Mi experiencia personal se remonta solamente al hurto de minavaja multiusos (Que uso para actividades no delincuenciales), que desapareció luego de que una persona quedara sola en mi casa haciendo “trabajos de remodelación”, la verdad es que me dolió. Por supuesto al no tener pruebas, no pude acusar categóricamente a nadie, aunque tengo a varios sospechosos en mi lista
El evangelio de Juan 10:10 registra las palabras de Jesús cuando dice acerca del diablo y sus ministros: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
El ladrón y salteador ha sido identificado: el diablo. Sean grandes o pequeños los descuidos, él encuentra la manera de entrar a nuestra casa y robarnos aquellas cosas que nos han costado tanto: la armonía familiar, los valores morales y espirituales de nuestros hijos, la comunicación matrimonial, la solvencia económica (Por no vivir nuestra realidad), etc. Simplemente entra y nos roba el gozo. Básicamente nuestro Señor Jesús nos advierte que los propósitos del maligno son destructivos y viene a nuestra casa a causar perdida y daños que podrían tomar cierto tiempo recuperar.
Por el contrario Cristo nos ofrece una vida llena de abundancia, ni él ni sus ministros o siervos vendrían a quitar, sino, a dar. El quiere darnos abundante gozo, paz, tranquilidad, fuerzas en las dificultades, etc. Cristo mismo nos mostró el ejemplo de lo que es vivir para Dios “con las puertas bien cerradas” o en otras palabras, bien aseguradas.
Si te das cuenta que el mismo “ladrón” que robó la paz, la armonía y la comunión con Dios de aquel primer hogar en Génesis 3, pueda estar haciendo una obra fina donde te está hurtando, matando o destruyendo aquellas cosas que son vitales en tu vida: La plena confianza en Dios, tu autoestima, tu relación conyugal, tus hijos, tu salud, tu fiel servicio al Señor, etc.
Asegura bien las puertas de tu casa, no salgas cometiendo los grandes descuidos de no orar, no estar en la presencia de Dios, no leer su Palabra, no vivir en la llenura del Espíritu, no compartir de Cristo. Se diligente y verás cómo en lugar de ver que algunas cosas hagan falta en tu casa, vendrán a ti con abundancia.
¿Sientes que has sido saqueado por el maligno? ¿Crees que ya no puedes recuperar aquello que has perdido? Ven a Cristo, en él siempre hay esperanza de recuperar aquello que el diablo pudo habernos quitado: la comunión con Dios la perdimos por nuestro pecado, pero ahora Cristo puede darte vida eterna. Ven a él.








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