¿QUÉ DICES TÚ DE TI MISMO? Juan 1:19-22

June 22, 2009 por cabix  
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Alguien dijo en una ocasión: “Lo que no decimos en palabras, en última instancia, lo decimos con las obras”. Diariamente decimos toda clase de cosas sobre nosotros mismos. Quizá no siempre sean ciertas, pero sí son lo que nosotros llegamos a creer. Juan 1:22 describe el momento en que unos religiosos vinieron a Juan el Bautista preguntándole ¿Qué dices tú de ti mismo? ¿Que responderías tú si alguien te pregunta eso “a quema ropa”? “mmm, bueno, soy un profesional en ingeniería, un carpintero fino, un vendedor sagaz, un don nadie…” ¿Qué respondió Juan el Bautista?

Tanto la predicación, como el estilo de vida de Juan, había llamado la atención de los judíos de aquel momento al punto de inquietarlos, pues, como saben, Juan hablaba lo suficientemente “duro” (En volumen de voz y en contenido) asi como lo suficientemente claro; me refiero a que no “suavizaba las cosas” ni tampoco las complicaba como para que no pudiesen ser entendidas.

Aquellas preguntas no tomaron por sorpresa en ningún momento a aquel hombre vestido con pelo de camello come langostas (Tú sabes que no se refiere al marisco, sino al insecto). Juan fue abordado como una “estrella famosa” que es esperado por reporteros que esperan con ansias escuchar su opinión, sus impresiones, sus comentarios… (Imagina los micrófonos, el flash de las cámaras) —  ¿Tú, quien eres? ¿Eres Elías? ¿Eres el profeta?… ¿Eres el salvador que hemos esperado? (Cursivas agregadas)  ¿Qué dices tú de ti mismo? — El futbolista que marcó el gol que hizo campeón a su equipo dirá: ”Y bueno.. yo soy… “ (Completa tú la frase) ¿Qué respondió Juan?

Me impresiona que Juan estuviera listo para responder a cada una de las preguntas. Asimismo vemos cómo aprovecha la ocasión para decir quién no era: “No soy el Salvador”– y agrega– “ni siquiera soy digno de ser comparado con Cristo”. A partir de Jesus, sabía muy bien quién era y quién no era. Nuestra identidad en Cristo nos permite “bajarnos de cualquier pedestal donde la gente intenta ponernos” ya sea por nuestra preparación académica, nuestra personalidad, conocimiento de la Biblia, por nuestra estabilidad familiar, etc. Asimismo, saber donde estamos parados en Cristo, nos permite “no vivir esforzándonos por subir a un pedestal” cayendo en afanes innecesarios, préstamos bancarios, comentarios altivos, actitudes absurdas, y celos inmaduros hacia aquellos que reciben los aplausos con una medalla de oro en sus cuellos.

¿Qué dices tú de ti mismo? En lo personal te comparto mi respuesta: “Soy un pecador perdonado; alguien que irá al cielo por gracia Divina, un servidor indigno de Dios que bien puede lograr grandes cosas… pero eso gracias a la poderosa mano de Dios, y ¿Quién digo yo que no soy? mmm, esa respuesta queda entre Dios y yo… Mi reto es decir a todas voces lo anterior con hechos, actitudes, mas que con palabras.

En cuanto a ti… ¿qué dices tú de ti mismo?

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